Reseña Pituka traje de charro – Muñecas Clementina

Mis vacaciones en México fueron los diez días mejor aprovechados del año; primero, por ser una época de reuniones familiares y segundo, el caos de ajustar tantos días de viaje con los días de estancia en varios destinos hizo que cada hora se exprimiera al máximo.

Afortunadamente, soy una freak de la optimización del espacio y el equipaje siempre estuvo mejor organizado que una partida de Tetris con una pieza “I” que despejó cuatro hileras. Mi esposo y yo compramos algunos recuerdos, y entre éstos logró colarse una Pituka, una muñequita monísima que voy a mostrar hoy.

Las “Pitukas” son una línea de muñecas pertenecientes a Muñecas Clementina, una empresa mexicana. No encontré mucha información de esta empresa al googlearla ni un sitio web oficial, únicamente su página de Facebook, la cual no es muy activa y unas cuentas de Twitter e Instagram sin información. Encontré también que algunos lugares donde estas muñequitas son vendidas son la cadena de tiendas Sanborns y el sitio de compras Mercado Libre, la mía la compré en una tienda de recuerdos en un centro comercial de Cabo San Lucas.

Todas las muñequitas de la tienda pertenecían a la colección Regionales, por lo cual estaban vestidas con trajes típicos mexicanos, la mía porta el traje de charro de Jalisco, sin nombre de pila que diferencie a una muñeca de la otra. “Pitukita” viene empacada en una caja de plástico transparente, con un fondo de cartón decorado con un estampado en colores vivos. En la parte de atrás hay una ilustración de México coloreada de verde, decorada con rehiletes y papalotes de colores vivos, iguales de alegres a las tradiciones de mi amado país.

Para desempacarla, se levanta la tapa de arriba y se jala el cartón interior hacia afuera. El cuerpo de la muñeca está ligado al cartón con tres alambres que rodean el cuello y los pies. Quité los dos inferiores con cuidado hasta que la impaciencia me hizo cortar el tercero con tijeras, el alambre cedió sin dificultad pero quedó inutilizable.

Esa pituka está tan chula de bonita que me dan ganas de hacerle cariños como si fuera un conejito o algo muy tierno. La cabeza es redonda con mejillas prominentes ligeramente coloreadas, dándole forma como de una pera o una campana. Los rasgos del rostro ocupan muy poca superficie: los ojitos tienen tres pestañas, enmarcados con dos rayitas como cejas; la boca es apenas una línea rosa y la nariz es lo más grande de todo, pero aún así es una bolita ovalada que sobresale en la cara.

Lo malo de que el cuerpo sea tan pequeño, es que no hay lugar para extremidades, además de los hombros 🙁

En comparación con el cuerpo, la cabeza es demasiado grande, lo que hace que el cabello le llegue hasta los pies. Su pelo negro y lacio está casi completamente suelto, excepto por dos mechones que van desde las sienes y se unen atrás con una liga y un moño de listón rojo. Y como a un charro no le puede faltar su sombrero, Pitukita usa uno azul de terciopelo con bordados de hilos de colores y lentejuelas. El sombrero está clavado a su cabeza con alfileres, y se amarra bajo la barbilla con un lazo adornado con una cuerda y un pompón, este lazo está anudado, y no pude ajustarlo ni aflojarlo sin maltratar el peinado de la muñeca.

Un par de aretes dorados con forma de hojita adornan las orejas de la muñequita. En realidad no son aretes de muñeca, sino charms clavados con alfileres.

El traje de Pitukita Charra está compuesto por cuatro piezas: falda y chaqueta negra con adornos dorados, camisa blanca y una corbata de moño tricolor, con los colores de la bandera mexicana (verde, blanco, rojo). La tela de la falda y la chaqueta es aterciopelada, y en cuanto la saqué de la caja comenzó a llenarse de pelusa y polvo que no pude quitar por completo por más que pasé el rodillo quita pelusa.

 

Debajo de la falda, la última prenda es su ropita interior, ¿no se ve adorable? Pituka Charra tiene barriguita y su piel es rosadita como la de un bebé. Los zapatos están moldeados y pintados en las piernas, una pequeña decepción, me hubiera gustado hacerle algunos en caso de que quisiera cambiarle el atuendo.

Pitukita no es la clase de muñecas que suelo comprar, pero al verla no pude resistirme, su expresión tan dulce y su vestuario me hicieron sentir feliz de pisar tierra mexicana después de tanto tiempo, ¡qué orgullo ser de México!

Priscila L.

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